EL PAVO REAL
La primera vez que vi.
A esa majestuosa ave,
Me pareció que salía
De los cuentos
Orientales.
Orientales.
Mil y una Noche decía
Mi padre que los leía,
Y ¡eran tan lindos los
cuentos!
cuentos!
Que, a otro mundo me
llevaban
llevaban
Cuando el, ¡me los contaba!
En la finca en que vivía,
Bello jardín, ¡ existía!
En la gran casa del amo
Y en el, ¡tenia los pavos!
Como yo era una niña
¡y tanto me fascinaban!
Que, para poder mirarlos
La tapia yo me saltaba.
Pues, en ese jardín no entrabas,
Si el amo, no te dejaba
Era solo para el,
¡Y su familia cercana!
En ese tiempo, ¡mi abuelo!
¡El guardián de la casa!
No dejaba ni a sus nietos
Que saltáramos la tapia.
Pero yo ha escondidilla...
En el jardín me colaba
Para así poder mirar
A ese pavo Real.
Sabiendo de su hermosura
Hacíale rueda a la pava
Abriendo su hermosa cola
Y orgulloso la enseñaba.
Como un abanico grande;
Por el parque paseaba…
De color azul intenso
Con aureolas doradas.
Y un brillo que desprendía,
Que, admiración me causaba
¡Mis ojos de niña vieron!
¡Lo que mi padre contaba!
De ese libro que leía…
En esas noches tan largas
Mil y una Noche decía…
¡¡El libro, así se llamaba!!
El loro
Te voy a contar un cuento
Que te rías un poquito
Y que te guste, eso espero.
Tener amigos por doquier
Por que solo se sentía
Sin tener a quien querer.
Sus amigos no sabían
Que podían regalarle
Por su amistad y simpatía
Ellos querían premiarle
No encontraban la manera
De mostrar su gratitud
Compensando esa virtud.
Que seria lo mejor
Darle algún loro hablador
Que le hiciera compañía
Y llegaron CON el loro
Que hablaba sin PARAR
COMO
que fuera un tesoro
Se lo fueron a regalar.
Y el loro todos los días
Acabando la paciencia
Del hombre sus insolencias
Y era tan pulcro el fulano
Y era tan pulcro el fulano
Si no cambiaba su lenguaje
Le sacaría el plumaje
PERO
Con el perico insolente
De a poco le fue aceptando
Esa voz tan estridente
Y viendo que no cambiaba
Su lenguaje impertinente
Le buscó alguna lorita
Le enseñaría buenas maneras
Y un lenguaje moderado
Y así hizo una visita
Pues dos beatas tenían
Dos loritas señoritas
Que rezaban todo el día
Pensó que dos periquitas
Tan santas y respetables
El loro por fin seria
Muy educado y amable
Habían aprendido a hablar
La mejor de las soluciones
Así que se las vendieron
Así que se las vendieron
Insistiendo estas venditas
Que cuidara con esmero
A tan cándidas loritas
Y entre recomendaciones
De tan santas señoritas
Le entregaron las loritas
En dos cajas de cartones
Así que llegando a casa
Las liberó de sus cajas
Mirando la reacción
Del sorpresivo encontrón
Pero cuando al loro vieron
Saltaron como enchufadas
¡Por fin fuimos escuchadas!.
¡Ha rezar ya no me dedico
Tenemos nuestro perico
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